Hoy me levanté temprano y mientras hacía otras cosas me fijé en un programa de Canal 13, era un típico programa onda "sábado de reportajes" respecto la obesidad, el azúcar y todas esas cosas, lo que me llamó mucho la atención eran las temáticas que tocaban de manera muy rápida, como "flashes" de cada alusión que hacían... por ejemplo; si hablaban de rollos (los de la guatita) mostraban imágenes de rollos de cables o rollos de cualquier cosa, hasta los rollos como problemas, según el chilenismo...Ahora, estaban hablando de la producción de azúcar en América Latina y llegaron al tema de los esclavos que dedicaban a extraerla de la caña de azúcar y todo ese proceso... y aquí fue que me llamó la atención... definieron la palabra esclavo, ya, luego los esclavos quedaban en libertad porque se había encontrado otro método de hacer azúcar, pero en ese momento pasaron varias imágenes que me desconcertaron... respecto a los esclavos; mostraron negros a punto de ser sacrificados, gente del Klu Klux Klan, ya?... más negros siendo sacrificados, otros muertos, luego Hugo Chavez (wtf?!)... sí, así fue.
Bueno, tal vez me esté poniendo como una vieja de esas que reclaman por todo... claramente no es publicidad subliminal, y también la imagen que puse no tiene nada que ver, pero se me hizo demasiado cuático... no sé, quería comentarlo porque me parece que algo hay ahí... quizás el canal nos quiere lavar el cerebro, o por lo menos a los niños que verían ese programa que debe estar dirigido a ellos en parte.
O tal vez es simplemente mi paranoia idiota... o no?... chan!... chan!!... chao.
sábado 18 de abril de 2009
Mensajes subliminales asesinos mortales
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martes 9 de diciembre de 2008
Se acabó la rabia
Fido es un perro que vive en un departamento con su amo, y la mujer de este... él sólo quiere al primero, mientras a la segunda la mima hipócritamente para que esta le dé de comer y le renueve el agua, el perrito es testigo de cómo la mujer engaña a su pareja con un Otro, y cuando inocentemente muestra a su amo la evidencia del engaño, por su fidelidad, por su inocencia, recibe un peculiar agradecimiento.
Por Alvy, si desea leer el cuento completo...
Aunque la pierna del hombre apenas se movía, Fido, debajo de la mesa, apreciaba grandemente esa caricia en los alrededores del hocico. Esto era casi tan agradable como recoger pedacitos de carne asada directamente de las manos del amo. Hacía ya dos años que, en contra de su vocación y de su contextura (patas gruesas y firmes, cogote robusto, orejas afiladas), Fido se había convertido en un perro de apartamento, condición que parecía avenirse mejor con los cuzcos afeminados, histéricos y meones, que desprestigiaban el segundo piso.
Fido no pertenecía a una raza definida, pero era un animal disciplinado, consciente, que por lo general aplazaba sus necesidades hasta el mediodía, hora en que lo sacaban a la vereda para que afectuara su revista de árboles. Sabía, además, cómo aguantarse en dos patas hasta recibir la orden de descanso, traer el diario en la boca todas las mañanas, emitir un ladrido barítono cuando sonaba el timbre y servir de felpudo a su dueño y señor cuando éste volvía del trabajo. Pasaba la mayor parte del día echado en un rincón del comedor o sobre las baldosas del cuarto de baño, durmiendo o simplemente contemplando el verde sedante de la bañera.
Por lo general, no molestaba. Cierto que no sentía un afecto especial hacia la mujer, mas como era ella quien se preocupaba de prepararle el sustento y de renovarle el agua, Fido hipócritamente le lamía las manos alguna vez al día, a fin de no perturbar servicios tan vitales. Su preferido era, naturalmente, el hombre, y cuando éste, después de almorzar, acariciaba la nuca o la cintura o los senos de la mujer, el perro se agitaba, celoso y receloso, en el rincón más sombrío del comedor.
Los grandes momentos del día eran, sin duda: las dos comidas, el paseo diurético por la vereda, y especialmente, este solaz después de la cena, cuando el hombre y la mujer charlaban, distraídos, y él sentía junto al hocico el roce afectuoso de los pantalones de franela.
Pero esta noche Fido estaba extrañamente inquieto. El golpeteo de la cola no era, como en otras sobremesas, una señal de mimo y reconocimiento, una treta habitual de perro viejo. En esta noche el pasado inmediato pesaba sobre él. Una serie de imágenes, bastante recientes, se habían acumulado en sus ojitos llorosos y experimentados. En primer término: el Otro. Sí, una tarde en que estaba solo en el apartamento, durmiendo su siesta frente a la bañera, la mujer llegó acompañada del Otro. Fido había ladrado sin timidez, se había comportado como un profeta. El tipo lo había llamado repetidas veces en un falsete cariñoso, pero a él no le gustaban ni aquellos cortantes pantalones negros ni el antipático olor del hombre. Dos o tres veces pudo dominarse y se acercó husmeando, pero al final se había retirado a su rincón del comedor, donde el olor de la frutera era más fuerte que el del intruso.
Esa vez la mujer sólo había hablado con el Otro, aunque se había reído como nunca. Pero otro día en que ella estaba sola con Fido y apareció el tipo, se habían tomado de las manos y terminaron abrazándose. Después, aquella cara redonda, con bigote negro y ojos saltones, apareció cáda vez con más frecuencia. Nunca pasaban al dormitorio, pero en el sofá hacían cosas que le traían a Fido violentas nostalgias de las perritas de cierta chacra en que transcurriera su cachorrez.
Una tarde —quién sabe por qué— volvieron a notar su presencia. Desde el comienzo, Fido había comprendido que no debía acercarse, que los ladridos proféticos del primer día no podían repetirse. Por su propio bien, por la continuidad de los servicios vitales, por el ansiado paseo a la vereda. No lamía la mano de nadie, pero tampoco molestaba. Y, sin embargo, ellos habían advertido su presencia. En realidad, fue la mujer, y era natural, porque con el tipo no tenía nada en común. Acaso ella tuvo especial conciencia de que el perro existía, de que estaba presente, de que era un testigo, el único. Fido no tenía nada que reprocharle, mejor dicho, no sabía que tenía algo para reprocharle pero estaba allí, en el baño o en el comedor, mirando.
Y bajo esa mirada húmeda, lagañosa, la mujer acabó por sentirse inquieta y no tardó en ser atrapada por un odio violento, insoportable.
Naturalmente, poco de esto había llegado a Fido. Pero una cosa lo alcanzaba y era el rencor con que se le trataba, la desusada rabia con que se admitía su obligada vecindad.
Y ahora que recibía la diaria cuota de afecto, ahora que sentía junto al hocico el roce y el olor preferidos, se sabía protegido y seguro. Pero, ¿y después? Su problema era un recuerdo, el más cercano. Hacía un día, dos, tres -un perro no rotula el pasado- el tipo había tenido que irse con apuro (¿por qué?) y había dejado olvidada la cigarrera, una cosa linda, dorada, muy dura, sobre la mesita del living.
La mujer la había guardado, también con apuro (¿por qué?) bajo una cortina de la despensa. Y allí, no bien estuvo solo, fue a olfatearla Fido. Aquello tenía el olor desagradable del tipo, pero era dura, metálica, brillante, una cosa cómoda de lamer, de empujar, de hacer sonar contra las tablas del piso.
La pierna del hombre no se movió más. Fido entendió que por hoy la fiesta había concluido. Perezosamente fue estirando las patas y se levantó. Lamió todavía un pedacito de tobillo que estaba al descubierto, entre el calcetín raído y el pantalón. Después se fue sin gruñir ni ladrar, con paso lento y reumático, a su rincón tranquilo.
Pero sucedió entonces algo inesperado. La mujer entró al dormitorio y regresó en seguida. Ella y el hombre hablaron, al principio relativamente calmos, después a los gritos. De pronto la mujer se calló, descolgó el saco de la percha, se lo puso a los tirones y —sin que el hombre hiciera ningún ademán para impedirlo— salió a la calle, dando un portazo tan violento que el perro no tuvo más remedio que ladrar.
El hombre quedó nervioso, concentrado. A Fido se le ocurrió que éste era el momento. Nada de venganza; en realidad, no sabía qué era. Pero el instinto le indicaba que éste era el momento.
El hombre estaba tan ensimismado, que no advirtió en seguida que el perro le tiraba de los pantalones. Fido tuvo que recurrir a tres cortos ladridos. Su intención era clara y el hombre, después de vacilar, lo siguió con desgano. No fue muy lejos. Hasta la despensa. Cuando el perro apartó la cortina, el hombre sólo atinó a retroceder, después se agachó y recogió la cigarrera.
En realidad, Fido no esperaba nada. Para él, su hallazgo no tenía demasiada importancia. De modo que cuando el hombre dio aquel bárbaro puñetazo contra la pared y se puso a gritar y a llorar como un cuzco del segundo piso, no pudo menos que, también él, retroceder asustado ante la conmoción que provocara. Se quedó silencioso, pegado al marco de la puerta, y desde allí observó cómo el hombre, con los dientes apretados, gritaba y gemía. Entonces decidió acercarse y lamerlo con ternura, como era su deber.
El hombre levantó la cabeza y vio aquel rabo movedizo, aquel cargoso que venía a compadecerlo, aquel testigo. Todavía Fido jadeó satisfecho, mostrando la lengua húmeda y oscura. Después se acabó. Era viejo, era fiel, era confiado. Tres pobres razones que le impidieron asombrarse cuando el puntapié le reventó el hocico.
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martes 18 de noviembre de 2008
Por razones sent - imentales
Sin duda existen millones de historias de las que se puede asemejar el amorsh... pero yo creo que sin duda, la que más grafica la pasión de estar enamorado son las aventuras de Pepé Le Pew, una mofeta parisina de lo más romántico, enamorado y apasionado... de su gatita Penélope. Que con una historia simple y directa expresa en diferentes lugares todo su repertorio de frases melosas y soñadoras.
La historia es simple
En algún típico lugar de París, Penélope.. una linda gatita pelusea y hace sus monadas de lo más feliz, hasta que por accidente resulta su espalda pintada con una linea blanca, como una mofeta... Es entonces cuando aparece en escena Pepé Le Pew, el protagonista del que todos a su paso salen corriendo despavoridos por su mal olor (de mofeta por supuesto)... entonces confundido con la gatita comienza a atacarla con su artillería de palabras románticas y a acosarla mientras Penélope solo quiere deshacerse de él... es así como se desarrolla cada capítulo.
Aquí un capítulo para que recuerden lo que es estar atontado por el perfume del amor. No está en español, pero las palabras están demás!
Ciertamente no es la variedad en la temática lo que da el gusto a la serie de la Warner Brothers, sino las peripecias de la mofeta para conquistar a esta linda gatita que parece mofeta... pero lo entretenido es verlo siguiéndola y tomar nota, de cómo ser un "galán" aún si el protagonista no tiene éxito en su misión.
Todos llevamos un Pepé Le Pew
Pepé Le Pew representa todo nuestro lado testarudo, "atontado", romántico, soñador, incansable... quién no se ha puesto cargante cuando se enamora?... o simplemente no existe nada malo en la personita que queremos que sea nuestra... su voz, su aroma, su cara, todo... todo es increíble del otro, hasta su respiración... recuerdo cuando yo seguía a mi gatita y ella no me pescaba, pero fuí insistente, pesado... terco... como el personaje en cuestión, y las cosas, a diferencia de él... me funcionaron, entonces la técnica funciona y yo puedo dar fe de esto... mi gatita poi esta conmigo y a pesar de que en un principio me rechazaba y con suerte me hablaba.. y poco menos que salía corriendo cuando me veía... ahora solo quiere estar conmigo.
Y y y yo quiero estar con ella... siempre pensé que el método de la mofeta funcionaría, es solo cuestión de soñar, y si se sueña de a dos, no hay barreras que nos puedan separar... si usted, se junta con su gatita como Pepé, si usted la quiere con toda esa pasión... es como que estuviesen encadenados... son inseparables, como yo con mi poly somos inseparables.
y si sueno muy mamón es porque estoy morao!.
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sábado 15 de noviembre de 2008
Música en marrón
En 1997, Primus era una banda renovada, en el sentido que después de varios años en la escena musical... presentaban un nuevo álbum con baterista nuevo, Brian "Brain" Mantia y después del éxito de todos sus discos predecesores, y la partida de Tim "Herb" Alexander... es bajo este contexto que ve la luz The Brown Album, si los Beatles tenían el White Album, si Metallica tenía su Black Album... por qué Claypool y compañía no tendrían su álbum café?
El álbum café
La llegada del nuevo baterista a la banda significaría un cambio en el sonido de la banda bastante notorio, después de los sonidos mas metaleros y eclécticos de Herb, pasamos a una batería prácticamente sacada de una banda de jazz de los 50's, de Brain, el sonido nos remonta al antguo sonido el rock de los 70's... el tono marrón del arte del disco, la batería tocada como con troncos, el bajo, y el contrabajo, obra del maestro Les Claypool también mientras la guitarra de Larry Lalonde toma un sentido bastante juguetón, pero menos oscuro que los discos anteriores, pero tan bizarro que perdura la esencia de la banda, es en todo momento un disco con un sonido único, característico e inconfundiblemente Primus.
Respecto a las letras...
Es abundante la sátira en las letras de Primus, y a mi parecer... The Brown Albu
m deja esto bastante bien plasmado, con historias de ciertos personajes, historias siempre bizarras por supuesto... en el disco se habla de un discurso de Franklin Delano Roosevelt, en un discurso respecto a la juventud, aludiendo a las drogas y su notable frase; "de lo único que tenemos que tener miedo es del propio miedo."... en The Return Of Satington Willoughby, mientras en el segundo tema habla del Fisticuffs, el juego de peleas clandestinas... en el que la gente perdía la vida luchando, o la estilosa Shake hands with beef, o Camelback Cinema, un prostibulo... también Coddingtown, un famoso mall de California. Kalamazoo, cuya letra es bien entretenida, pero aún no sé qué es. En The Chastising Of Renegade relata las "travesuras" de Renegade, un chico que termina tras las rejas por robarle un camión grúa a Arnie, quien también tiene su propio tema, con su mismo nombre... Arnie, el tema que cierra el disco relata cómo un hombre se prende fuego en medio de un discurso...
Y de los integrantes...
Larry "Ler" Lalonde, el guitarrista que posee un estilo bastante particular... fué criado en el norte de África por unos camellos... y con suerte maneja algunas palabras en ingles. Les Claypool, el brillante lider de la banda y virtuoso bajista, esta lejos de ser lo que se entiende por una estrella de rock, es simplemente un tipo traumado por el bulling que sufrió en la escuela y simplemente busca disfrutar de la vida y hacer sus canciones idiotas. Y por último el nuevo integrante Brian "Brain" Mantia, tocaba con Buckethead (otro personaje bastante curioso) en una banda llamada Praxis, de los que no recomiendo mucho, cuenta la historia que era un prolífero pianista hasta que sufrió un accidente cazando jabalíes, lo que lo limitó a la batería y el olor a pescado, un tipo que sencillamente tiene el "flow" y planea hacer grandes negocios con Primus.
Posterior al disco, el 1998.. se publica Videoplasty, un home video en el que aparecen imágenes de la creación del álbum, además de los videoclips, y una presentación en vivo que recorre los primeros tiempos de la banda, pero en especial, el que nos convoca.
Así todo...
Aclaro que lo que sigue lo escribo desde mi subjetividad, este es mi disco favorito de la vida, así que puede usted tomar la decisión de no creerme nada si es que así le parece mejor... The Brown Album es quizás el disco más subvalorado de Primus, si usted habla de la banda con alguien, lo más probable es que nadie se acuerde del disco, siendo opacado por el Sailing the seas of cheese, Pork soda, Frizzle fry, o el Tales from the punchbowl... y es que The Brown Album, marca un cambio en el sonido, de uno más rockero, casi metalero, a uno más jazzista, y relantizado... señores, un disco como este no se encuentra otro, no existe... es único, y a mi parecer, incomprendido, incluso por los seguidores de la banda... Lo recomiendo, no aseguro que le gustará... pero de todas formas, aseguro que es un gran disco.
Una de tantas fuentes; http://www.gamerco.com/iguapop ©
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sábado 8 de noviembre de 2008
Comes como animal
"Lo que distingue al hombre inteligente de los animales es el modo de comer."
No es algo en contra de las mujeres, tengo que dejarlo en claro.Seguir leyendo...
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miércoles 8 de octubre de 2008
Ya no soy más, para ser...
El motivo de haber abandonado esta bitácora es que he estado atravesando por una crisis existencial, en realidad una crisis de identidad... van de la mano, o no?... ya ni sé. Lo que sí se es que las cosas han cambiado mucho desde la guerra de Viethnam, ya no soy el mismo de antes, ya no tengo músculos, ni toda esa fuerza que me permitió derrotar a las fuerzas enemigas allí, en la zona de combate, donde las papas queman.
Ahora soy otra persona, después de un largo tiempo de meditar he llegado a la conclusión de que el momento de dar vuelta la página ha llegado... el viejo alvy ya no esta para esas cosas de la guerra... ahora estoy flaco, cansado y he decidido que ya no soy más Rambo.
La carga es demasiada, de haber matado gente, de ser una máquina asesina... y eso me tiene mal, así que desde ahora comenzaré denuevo, este el puntapié inicial de una nueva etapa en mi vida, dejo de ser Rambo, y ahora no soy más que el viejo Avy.

Igual me cagué de sed...
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jueves 31 de enero de 2008
Pit is dead
Yeah... años pasaron en que mi hermano me inculpaba injustamente del horrible crimen de asesinar a su mono favorito... Peter (sí, el de los Cazafantasmas) yo no recordaba nada porque esos tiempos eran borrosos y había perdido la razón (era muy ñiñito)... vivi casi toda mi infancia con la culpa y la muerte en mi conciencia... me preguntaba por qué lo hice... pero no encontraba respuesta en mi mente, mi conciencia había borrado todo recuerdo de aquel fatídico suceso...
Una noche, entre copas relaté lo sucedido;
"Ese mono era un desgraciao, hip!... yo juegaba con él y siempre dejaba que otro cazara al fantasma.. un mono de Robin (sí, el chico maravilla) era mi favoríto... pero Peter no soportaba eso, su envidia era evidente... siempre se sintió excluido.. a la sombra de Robin... y todos sabíamos que esto no terminaría bien.. . berp!...
Un día... llegué de la pichanga con los cauros... como todos los fín de semana, sagradamente me acerqué a los pies de la cama... donde por costumbre estaba la cajita de mis juguetes... entonces... ahí ví... era todo distinto... la caja estaba vacía... niún juguete, sólo en un rincón unas manchas... y más allá... luego se pone borroso... me comienza a doler la cabeza... no recuerdo... había un cuchillo, tenía sangre... Peter... no!.. Robin... ví su brazo, más allá el otro, su pierna, su cabeza, berp!... Robin ha sido mutilado!!!... snif...
... yo sabía... siempre supimos que fué Peter... pero nadie lo decía... el temor era más poderoso que la sed de justicia... el temor reinaba... tenía que hacer algo.. y berp!... pronto..."
Es todo lo que logré recordar esa noche... luego misteriosamente Peter desapareció... y sólo mi hermano me culpaba de darle muerte... decía; "este weon estuvo jugando con él y lo rompió"... las piezas del puzzle calzaban a la perfección... Peter había desaparecido.. y todas las pruebas.. apuntaban a mí.
No estaba muerto...
Años después... se descubrió la verdad... el asesinado se presentó ante nosotros... había pasado todos estos años en la oscuridad... detrás de unas cajas... comiendo gusanos.. arañas y moscas... lo que pasara por el lugar.. inclúso acaros... de los más grandecitos o garrapatas de esas bien gorditas... muy nutritivas según Peter... pero yo ya no vivo en paz... porque Peter esta decapitado y es un mono zombie... seguramente fué obra mía y no lo recuerdo... él ahora vive en mi casa y no puedo hecharlo... esta parado en el escritorio observandome día y noche... (bueno, apuntándome, no tiene ojos)... con su cuerpo bañado en sangre...
Sé que algún día cobrará venganza... y cuando llegue el momento... estaré bien preparado para combatir a Peter.. el muñeco zombie con todas mis armas... mientras tanto permanece inmovil.. esperando mi descuido para atacar con sus artimañas asesinas... tengo miedo... pero no me dare por vencido.
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